lunes, 26 de diciembre de 2022

Comunidad.

Comunidad.
Común.
Bien común.
Comunismo.
Libertad.
Individuo.
...

Esa dicotomía entre el individuo y la soledad.
Querer ser parte de un todo, al menos de un algo, sin perder la identidad.

Una pareja, una familia, una comunidad de vecinos, un barrio, una nación...

¡Qué absurdo!

No conozco a quien vive a tres casa mías, voy a querer pertenecer a una nación.

Pero la soledad es mala, nos encierra en el consumismo, como una cárcel, una prisión, peor aún, un campo de concentración donde nos lobotomízan  ora si, ora también.

Buscamos rendijas en los muros de hormigón, a través de los cuales poder crecer como planta que brota del asfalto.

Cada día más difícil.

Consumismo, productividad, consumidos, drogados, dormidos, lobotomizados.



lunes, 19 de diciembre de 2022

Enfermedad.

¿Por qué se considera una enfermedad la falta de ganas de vivir?

Te mandan a una infinidad de médicos, de dan consejos, de comer mejor, hacer ejercicio, que te de el sol, tómate estas pastillas...

¿Por qué no puede decidir una persona cuando echar el cierre?


Alejándonos de esas pamplinas para mojigatos como son las religiones y demás cuentos para asustar a los niños.
¿Racionalmente, sin hacer mal a nadie, sin molestar, sin hacer ruido?
Darle al botón que apaga la máquina y a otra cosa, mariposa.

¿Por qué esa esclavitud a la vida?
¿Por qué de ese egoísmo de tus congéneres que te quieres si o si en su vida? Sin importarle una mierda lo que quieras hacer tú con la tuya.

¿Quién respeta la decisión del suicida (acertada o equivocada, ¿Quién decide esto?). Mucha gente se equivoca todos los días, en beber de más, en comer mal, en una vida sedentaria, en fumar, en drogarse, en no vivir encerrados en una vida gris y monótona... y no veo a nadie haciendo campañas contra el maltrato del propio cuerpo, contra la muerte en vida.

Y en cambio, si alguien toma la madura decisión, después de reflexionar, de haber probado alternativas, de quitarse de en medio, lo tratan como a un loco, como a un enfermo.


domingo, 18 de diciembre de 2022

Todo se desatura.

Los colores vivos que durante tanto tiempo habían hecho a mis ojos chispear, se van tornando apagados, los veo como a través de un cristal viejo y sucio.

Me despierto lleno de energía, pero sin ganas.
Autómata, me visto, deportivos, aún de noche, salgo a la calle, como quien se echa al campo de batalla, intentando recopilar energía, motivación, valor...

Somos narración - decía Rosa Montero - es lo que nos une a las demás personas, nos hace sentir menos en soledad. Esa soledad existencial, visceral, irracional. 

Me gustaría tener un diccionario traductor, entre lo que quiero decir y lo que digo, entre lo que pienso y lo que pienso.

Me gustaría entenderme mejor, hablar conmigo durante hora.

Me compraré un butacón, donde sentarme a leer, a escuchar música, a estar conmigo, a reflexionar en lo poco he hecho en mi vida, en lo poco que en verdad podía hacer.



viernes, 9 de diciembre de 2022

El Último Hombre en la Tierra.

Me siento el último hombre en la tierra.
No por que sea el único en mi especie que quede en pie, si no por que además de sentirme solo, no veo futuro.
El clima disparado, guerras a nuestro alrededor sin que parezca que a nadie le importe (más allá de quejarse/desahogarse un poco en internet). Apatía, consumismo, precariedad, no tener casa ni trabajo estable, no poder pensar siquiera en tener descendencia, políticos y jueces corruptos...

Es una sensación apática, veo el mundo con desgana, no veo futuro, ni para mi, ni para vuestros descendiente, es triste, pero como el otoño o la muerte de un cachorro, algo inevitable, y sin importancia.

Me siento estúpido la mayor parte del tiempo, no lo voy a negar, tampoco creo que me pase sólo a mi, no creo que sea especial, ni único, me quité ese lastre hace mucho tiempo.

Como mucho, aspiro dejar una leve agradable recuerdo en algunas personas.

Con el tiempo, ni eso.

Podría dejar un legado en forma de libro, podría ser, un poemario, un pequeño librito con reflexiones, más o menos bucólicas, pero... ¿para qué?

Podría terminar mis días mirando el mar y bebiendo vino.
Paseando por la orilla de la playa, podría adoptar un perro...

viernes, 2 de diciembre de 2022

"Si el mundo se acaba..."

 ... gratis lo voy a ver,

y si no,

también seguiré."

¿Habéis decidido que queréis hacer antes de que tiren la bomba?

El Capitalismo es el perro que come perro.
Es un virus que destruye el organismo que lo sustenta.

Cada mañana abro los ojos, sin pensar mucho, mi objetivo para este año, dejar de pensar, no sentir, no estar, limitarme a producir y a consumir.

El mundo se acaba, al menos el mío, cada día un día menos.


lunes, 5 de septiembre de 2022

La Cama Sin Deshacer.

Mi cama sin deshacer, otra noche más, otra mañana más.
No recuerdo estar dormido, no recuerdo estar despierto.

Ese letargo que mantiene mi cerebro a mínimas revoluciones, que me hace un  ciudadano perfecto.

No siento grandes pasiones, grandes dolores, grandes sueños...
Me arrastro por calles grises, con estos ojos borrosos, anestesiado, cansado, hastiado...

La cama sin deshacer, no recuerdo dormir, no recuerdo despertar.

domingo, 28 de agosto de 2022

Domingos por la tarde.

Y yo que siempre he sido de esos que odiaban los Domingos por la tarde.
Esos ratos medio de resaca, que uno busca la evasión de la soledad, como alma que huye del ... (bueno, ya sabéis).
Alargando el fin de semana de vacío y autodestrucción, evitando conversaciones profundas a cada trago de cerveza.
Ahora, en cambio.
Me recluyo en mi zulo y escucho música evocativa, compleja, compuesta por almas ya muertas.

Ahora que estoy solo, es cuando menos lo siento.

jueves, 18 de agosto de 2022

"Changes"

La voz de Ozzy suena triste, quien lo diría de un devorador de murciélagos.
Y yo devorando el tiempo, tumbado en mi cama, bajo un ventilador que de vueltas a las cosas. Miro la nada, esperando que me devuelva la mirada.

En mi meridiano, con mala suerte, camino despacio y cansado, mi gesto no es alegre, no es triste, no es amigable. Camino despacio cuesta arriba, mis deberes sin hacer, los platos se acumulan en la cocina, y sonrío a la pared.

Hace tiempo que quedé mudo, sin tener nada que decir, mi afonía eterna no me molesta, sigo caminando cuesta abajo, mis pies cansados, mi sonrisa gris.

Ojalá hubiera cambios.

martes, 19 de julio de 2022

Bilis Negra.

Llevo un tiempo, tal vez demasiado, ajustando unos grados el timón de mi rumbo.la otra opción, si no, seguir corriendo con los ojos cerrados, derecho al abismo.
¿Qué más da?

Voy al oculista, veo mal, veo mal el futuro, pero me dice que no es miopía, si no nihilismo, pesimismo, madurez... o alguna de esas enfermedades crónicas. Los colores brillantes han tornado a mate, a apagados, como si tuvieran una fina capa de lodo y barro por encima. Pero por más que friego, no recobran su color.

He probado todo tipo de medicamentos, en grandes dosis, incluso en dosis chiquititas. Pero esta ataraxia no es lo mío, necesito algo de emoción, que no parezca que todos los días sean iguales, grises como un ladrillo de plomo bajo el paladar.

Subo el volumen del transistor, pero una de las membranas se ha rajado.
Pie a tabla, huyendo de mi mala bilis.


martes, 5 de julio de 2022

A la deriva.

Un año ya a la deriva, con todas las risas, con todos los abrazos, con todos los proyectos, con todos los buenos momentos...

Un año ya que comencé a rodar colina abajo, cierto que en ciertos momentos me paraba a disfrutar del trayecto con una helada sonrisa y una cerveza en la mano. Y aún hoy me siento en el quicio de mi furgoneta, cerveza en mano, me pregunto donde estaré mañana, si más arriba, si más abajo, si en el mismo lugar.

Tengo una furgoneta sucia y vieja, unos zapatos raídos y unas camisetas llenas de agujeros. Voy despacio hacia donde voy, no persigo al tiempo, ni nadie viene a por mi.

jueves, 30 de junio de 2022

Me lleno de piedras los bolsillos.

Tiendo a flotar, las ensoñaciones me hacen elevarme del mundanal estercolero en el que habitamos.
Me evado, me pierdo, me extravío.
Sueño despierto más que durmiendo.

La soledad es lo que tiene, hablar con uno mismo, inventarse situaciones y conversaciones con personas que nuca han existido ni, existirán. Inventarme viajes, aventuras, pruebas que superar.

Mirar al horizonte, hacia el infinito, silencios más largos de lo habitual, generando todo ese ruido dentro de mi.

Me lleno de piedras los bolsillos, para no echar a volar.
Para no terminar de huir del trabajo, de las facturas, de las obligaciones sociales, de todas esas tediosas conversaciones de ascensor, de todos esos "holas ¿Cómo estás?" hipócritas que sólo sirven para llenar vacíos grises y fríos que pueblan las almas de mis congéneres. Para no escapar de las convenciones populares, que tanto me asfixian, ahogan, estrangulan.
Para seguir siendo un adulto funcional, que finge en silencio, que no rezo por la aniquilación total de la tristeza y el sufrimiento y de aquellos que la crean.

Me lleno de piedras los bolsillos, para no echar a volar como un ave, mirando hacia abajo, al resto de las personas con ojos vacíos, que me saludan con un "Hola, ¿Cómo estás?"

lunes, 13 de junio de 2022

Yo, hoy, no debería estar aquí.

La Justicia como concepto me suena a chiste, ni la humana, ni la demócrata, ni tan siquiera la divina.

Yo hoy no debería de estar aquí, debería de estar sufriendo una divertida resaca en algún desierto del Levante, donde encontrar buena cerveza sea difícil y el calor asfixie los poros.

Yo hoy no debería estar aquí, no es justo, pero eso ¿Qué más da?

Debería tener zumbidos en los oídos, debería de estar más cansado aún, debería de haber sentido dolor y miedo, pero eso no pasó.

Hoy estoy aquí, esperando que amanezca, más triste, más solo, más sano.

La arena no cae, el reloj no avanza y eso que yo, hoy, no debería estar aquí.

viernes, 3 de junio de 2022

Delirios de Grandeza.

Miro mis manos mientras camino por caminos secos, miro mis manos pensando en lo que he llegado a conseguir con ellas... apenas nada.

Camino por caminos con apenas vegetación salvaje, todo es campo cultivado, nada de naturaleza (nos gusta matar lo bello).

No soy una persona de grandes sueños, a veces ni de pequeños, me dejo arrastras por la corriente, cual pez muerto, muerto por dentro es como a veces me siento.

Sé comer y dormir, trabajar, pagar y poco más, no me enseñaron a soñar, ni con una gran casa ni con un gran sueño -sueños de mierda, por otro lado, sueños de consumista-.

Camino despacio por caminos polvorientos, polvo que se agarra a mis zapatos, polvo que se me mete en los ojos y apenas me deja ver, que me hace llorar, que me impide avanzar.

Siento un agujero dentro de mi, como en el cielo del paladar, así que saco del bote otra pastilla y me acuesto a dormir.

martes, 31 de mayo de 2022

Doble rasero.

Hoy no toca política, me estoy quitando un poco.

Hay una persona que conozco, que según quien comenta el pecado, lo justifica o lo crucifica.
Me encanta decirle que tal persona -que no le cae bien- ha hecho "tal cosa" y empieza a despotricar de esa persona, de lo que ha hecho, y todo eso, hasta suelta espuma por la boca y se le inyectan los ojos en sangre, y cuando está que va a explotar, le digo: "ah no, fue tal otra persona -que si le cae bien-, perdona, que me he confundido." Entonces cambia su discurso y dice, "ah, bueno, es que esto y lo otro", se deja en videncia, obviamente, es como crucificar a Echenique por que no pagó a no sé quien, pero perdonar al rey emérito todos los miles de millones que no ha declarado y obviamente nos ha robado. (perdón, dije que no iba a hablar de política); claro, esta persona se queda en evidencia, mientras yo sonrío jacarandosamente y me mira con ojos de odio, es tan habitual, que ya se piensa mucho lo que dice delante mía, por que cree que todo es una trampa.

Esa hipocresía, falta de justica, de raciocinio, lo entiendo, pero no lo justifico, yo que he condenado a seres queridos por acciones, como a cualquier otra persona, sin darle trato preferencial. No se puede ser demócrata y tratar con distinta justicia a unxs y a otrxs.

Bueno, es mi opinión solamente.

Ojos de Borrego.

    Camino por las calles sucias y atestadas de esta pequeña ciudad, gafas de sol, gorra y un libro en las manos, que tantas conversaciones incómodas me evita. Entro al metro y hago como que leo, a veces llevo unos auriculares enchufados a nada, que me ayuda a escuchar sin sospechas.

    En mi trabajo de guionista, este es mi uniforme de trabajo, mis estudios de psicología y antropología, que poco sirvieron para conseguir un trabajo de verdad, me ha n ayudado mucho para hacerme un nombre en el mundo del show businnes y el mundo del entretenimiento de masas.

    Paseo por las calles, me paro en un supermercado, en una cafetería, en una consulta médica, en un parque... mi trabajo consiste en cuatro horas de deambular y cuatro horas de escribir. No es que me entusiasme, pero cierto es que trabajo cuatro días a la semana y pago bien mis facturas.

    Me siento en una cafetería, donde hacen especialmente bueno el café, una terraza céntrica, sin clientela definida, desde marujas conformadas, hasta ejecutivos sumisos, desde jóvenes que se creen que lo saben todos, hasta ancianos que si que lo saben todo. Abro mi libro en alemán, auriculares puestos, y veo dos jóvenes charlar a un volumen extrañamente alto, no les molesta exhibirse, para nada; me sirven, busco jóvenes de esa franja de edad, observo, oigo, absorbo matices, gestos, tonos, matices... es una feria de color, histrionismo, (parecen presentadoras de la MTV, aunque ellas ni sepan lo que es eso), cada minuto es oro. Saco mi libreta, empiezo a tomar notas, apuntes, señales, dibujos. Estoy frenético. Ahora viene otra amiga, otro elementos, la relación hacia ella, como le hablan, el cambio de complicidad...

    De repente me percato de que algo no me cuadra, hay algo que no me encaja, hay mucho color en la fiesta, pero hay poca... profundidad. Miro esos jóvenes ojos, hace poco pueriles, ahora maquillados. Miro en su interior, veo fuegos artificiales, pero poco fondo. Son ojos vacíos.

sábado, 28 de mayo de 2022

Hoy me expongo.

Hoy me expongo, por que no me soporto.
Busco el alago, la aprobación, la aceptación, el aplauso, el "like" de turno.
Pongo mi mejor cara, la pose, la iluminación correcta, un fondo adecuado.
Miro al infinito con una mirada profunda.
Camisa moderna, casual, desabrochada, voy un poco despeinado, lo preciso y estudiado.

Llevo en las manos un libro, poco conocido, de un autor canalla.
Mi perro a mi lado. Tumbado, durmiendo.

Me exhibo.
Mendigo atención.
Busco mostrar más que ser.

martes, 24 de mayo de 2022

De lado a lado.

Me encantaba quedar con Elvira, una mujer fuerte, siempre quedábamos a media mañana para tomar un café, a veces dar un largo y lento paseo, me daba la impresión de que no tenía prisa.
Me gustaba mucho charlar con ella, no es que supiera de muchas cosas, al menos no me lo parecía, ella escuchaba más que hablaba, después de dejar hablar, callaba un largo rato, reflexionaba, como si reviviera lo que has dicho de nuevo, te da la impresión que te escucha de verdad, incluso a veces llegué a pensar que antes nunca me había escuchado, al menos no como lo hace Elvira.

Siempre va con cuello, alto, o un pañuelo al cuello, pensé que estaría operada de nódulos, o las cuerdas vocales, su voz no es fea, pero es cierto que tiene una tonalidad que no sabría identificar.

Habla poco, habla lento, pero cuando lo hace, saborea las palabras, y cuando dice algo, puedes asegurar que lo que dice es verdad, no sabrías explicar por qué, pero sabes que lo es.

Rara vez quedábamos para algo que no fuera para tomar un café a media mañana, creo que sólo he comido con ella dos o tres veces, y nunca ha sido premeditado, si no al encontrarnos de manera casual en un restaurante y yendo ambas solas, nos hemos hecho compañía de muto agrado.

Empezaba el verano, un deseado y prematuro verano, calor, quietud, gente, bullicio...
Me quedaba sola unos días, decidí retirarme al cortijo de Almería, playas solitarias, calas desconocidas, incluso una pequeña piscina muy agradable para las noches de verano, mojitos y estrellas, decía yo.
Decidí invitarla, miró al horizonte -como casi siempre hacía, enfocando su vista a la nada, de una manera extrañamente intensa- y le vi hacer algo que nunca había hecho, pararse en una sílaba al hablar, una rara avis, empezó diciéndome que no podría por... no supo que decir, al final me contestó con "un ya veremos", mientras se acariciaba el cuello por encima del pañuelo.

Pasaron los días, contándolos, para ese deseado retiro al cortijo, leer, pasear, estrellas, vino blanco al atardecer...

Sería la primera vez que no voy sola, pero con Elvira sería ... una grata compañía, una persona tan pausada, tranquila, tan serena, lejos de ser un retiro alterado por elementos externos, seríamos dos personas haciendo retiro juntas.

Dos noches llevo en casa pensando por qué esa reticencia de Elvira en venirse, creía que nos caíamos bien, que nos era agradable la compañía, para ambas. No parece que tenga carencias económicas y ya le comenté que todos los gastos de avituallamiento correrían de mi parte, sería agradable cocinar para dos, más que para una sola persona, insistió que no, le dije zanjando la conversación, que solo le admitiría la mitad del gasto del combustible, esto no pudo rebatirlo.

Se acercaba el día del ansiado viaje, al final me llamó por teléfono, concretamos la hora y lugar donde la recogería.

Nada más subirse al coche me miró a los ojos fijamente, como no solía hacer, y sin abrir la boca, se despojó del pañuelo de seda que llevaba, dejando ver una enorme cicatriz en el cuello de lado a lado.
Yo la miraba sin saber muy bien lo que veía, pero algo en mi sabía que era algo grave, esto antes de que mi cerebro procesara lo que estaba viendo.


Ahí supe por que su cadencia, su no-prisa, su sabiduría.
Ella había bailado con la muerte y podía contarlo.

jueves, 19 de mayo de 2022

Metro Cuadrado.

 "yo lo de cambiar el mundo lo veo una gilipollez

yo solo quiero hacer algo divertido

no me quiero comer la cabeza

lo único que quiero es montar una buena fiesta

y que la gente se lo pase bien conmigo."




Lo de que en mi cabeza suena una constante banda sonora, lo dejaremos para otro día, lo de ingerir todo aquellas cosillas que me voy encontrando en el suelo de mi furgoneta, también.

Hoy quiero hablar de una yuxtaposición.

Querer cambiar el mundo (para mejor, se sobreentiende) o pasárselo bien.

Cuando echo la mirada atrás al camino ya recorrido y veo lo poco o nada hecho, y recuerdo mi energía revolucionaria de la adolescencia (eso fue antes de ayer en mi cabeza), pintadas en las paredes, organizar manifestaciones a favor de la legalización de no se qué, sacan fanzines y pegatinas, radio incendiaria... (algunas de esas cosas las sigo haciendo), no sé si ha servido de algo, no sé si ha tenido sentido. O simplemente ha sido una eyaculación vacía.


Quiero cambiar mi metro cuadrado, si cada persona cambiara, mejorara, arreglara su metro cuadrado, todo nos iría mejor, una sonrisa, una palabra amable, un ayudar con las bolsas a tu vecino mayor, ser cortés, simpático, amable, esa es la verdadera revolución.

viernes, 18 de marzo de 2022

Metal vs. Humo.

Mis ojos inyectados en sangre, por rabia, por falta de sueño, por tensión, por falta de ilusión.
Llevo horas trabajando en cosas que no sé lo que son.
tecleo, muevo una bolita que hace bailar el cursor.
A veces ni sé lo que estoy haciendo.
Quiero separarme del mundo, de toda pantalla, de todo sonido que no sea mi respiración y el de mi sangre recorrer mi cuerpo.

Estoy cansado, cansado como no lo he estado nunca.
No físicamente, no mentalmente, no de ánimos.

Si no de alma.

Me siento hueco, vacío, roto...

En mi garganta hay una granada de mano a punto de estallar, pero yo trago saliva y sueño.

miércoles, 2 de marzo de 2022

El Dueño del Tiempo.

Hay días que corro detrás del reloj, cual conejito apresurado.
Otros me levanto tranquilo, relajado, con mil cosas por hacer, me siento en la cama, miro mis pies, me calzo y a cada paso marco el ritmo del día.

Me siento tranquilo, soplo mi café, miro la vida con ese desdén que te da el no tener prisa por morirte.

viernes, 25 de febrero de 2022

La Vida Se Ralentiza.

Y los días pasan lentos y pesados.
Pero sin dolor.
Todo empieza a cobrar un extraño sentido, de que nada tiene sentido.
Los días apenas se diferencian, nada de lo que se hace llega a ninguna parte.
Nadie pasará a la historia, por que la historia ya carece de importancia.

Enciendo un pitillo, me siento en los escalones, viendo pasar los coches, apuro la enésima cerveza y con esos ojos entreabiertos, me despido de mi penúltimo día.

miércoles, 9 de febrero de 2022

La Vida Sigue (al menos para algunos.)

Y llegó una pandemia y pasó. Y llegó una guerra y pasó. Y llegó otra guerra y pasó.
Mientras tanto una dictadura, hambre, avances, innovaciones, más guerras y enfermedades y avances de la humanidad.
Y llegó otra pandemia, no será la última, pero para algunos no hay otra cosa.
Unos a favor de la pandemia o en contra (¡¡qué se yo!!).
¿Qué más me dá?

Yo elegí cuidar de los míos, de mi, de la gente, como mejor supe, como mejor creí.

¿Sabéis lo que no hice?

Taladrarle a nadie la puta cabeza con mis mierdas.
Fui coherente con mis creencias, no juzgué, respeté, me cuidé y cuidé.

lunes, 10 de enero de 2022

Como rata que corre en una rueda dentro de una jaula.

 Miro alrededor y todo me parece un sucio laboratorio gris.
Todos los días son iguales, cielo gris, paredes grises, caras grises.

Corro y corro hacia adelante, ya no sé ni los kilómetros que llevaré recorridos.
Me siento como una enorme rata de laboratorio.

12.58 pm. Día 1 del experimento.

Bien.