Miro mis manos mientras camino por caminos secos, miro mis manos pensando en lo que he llegado a conseguir con ellas... apenas nada.
Camino por caminos con apenas vegetación salvaje, todo es campo cultivado, nada de naturaleza (nos gusta matar lo bello).
No soy una persona de grandes sueños, a veces ni de pequeños, me dejo arrastras por la corriente, cual pez muerto, muerto por dentro es como a veces me siento.
Sé comer y dormir, trabajar, pagar y poco más, no me enseñaron a soñar, ni con una gran casa ni con un gran sueño -sueños de mierda, por otro lado, sueños de consumista-.
Camino despacio por caminos polvorientos, polvo que se agarra a mis zapatos, polvo que se me mete en los ojos y apenas me deja ver, que me hace llorar, que me impide avanzar.
Siento un agujero dentro de mi, como en el cielo del paladar, así que saco del bote otra pastilla y me acuesto a dormir.
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