miércoles, 14 de diciembre de 2016

Día 28.

Cansado.
Cansado de no dormir, cansado de no beber agua, cansado de no salir corriendo.

De repente, suenan ecos en la noche oscura.

Me quedo sentado, escuchando esas voces que me hablan constantemente.
Al filo de la cama, con los pies colgando, a oscuras, como quien está en el precipicio, frente al abismo.

Abismo del día tras día, de esa decadencia llamada vida, de ese transeúnte sentimiento que es el estar vivo.
Abismo que es mirarse en los ojos huecos del espejo, de ese aliento vacío y podrido que es nuestra propia voz.

martes, 13 de diciembre de 2016

Día 27.

Me encantan las historias, las historias con alma, que te llegan, que te estremecen, que te encharcan los ojos, que te abrazan el alma.
Me encantan las personas que tienen algo que contar, que tienen un por qué y un para qué.
Me encanta perderme en la gente que son pasado, presente y futuro.

Soy todo aquello de lo que me alimento.
Aire, sol, palabras, música, personas...

Quiero ser una persona que tenga una historia, que tenga algo que contar.

                                

domingo, 4 de diciembre de 2016

Día 26.

¿Y si al final el amor si que existe?
¿Qué voy  hacer yo con tanto odio y rencor hacia mí mismo?

Sonrío bajo esta lluvia interior.
Me miro en los espejos sin conocerme.
Busco motivos, razones y no siempre las quiero.

Avanzo, es lo único que sé hacer.
Avanzar y divertirme.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Día 25.

En ese preciso momento en el que un nihilista llega a pensar, por un segundo, sólo un segundo, que lo mismo si que es posible.
Que sonreír a menudo no es tan difícil.
Que llegar a fin de mes sin ser un perro arrastrado y aún así ver en el atardecer colores imposibles, es una meta que se toca con la punta de los dedos.
Que tener un objetivo, es tan sencillo como comprarse una libreta de sesenta céntimos en el chino de la esquina.

Unos ojos pardos que me miran mientras duermo.
Una piel tan dulce que derrite el infierno.

No, a veces pienso que no es posible.
Pero me despierto y abro los ojos.

Y veo que si.

lunes, 31 de octubre de 2016

Día 24.

Extremadamente divertido,
Ese cosquilleo que baja por la garganta y y te hace crecer las pupilas, prestando atención a todo lo que me rodea.
Sonrío, cansado, satisfecho, orgasmado y con ese terrible sentimiento de culpabilidad.

El frío se acerca, con las manos vacías miro el horizonte impreciso.
Perdido, sonriente y perdido.

Miro mis pies.

sábado, 22 de octubre de 2016

miércoles, 19 de octubre de 2016

Día 22.

Paranoia.

El universa se confabula, se aparta a mi paso titubeante.
Camino despacio, mirando a mi alrededor, como un pequeño animal, indefenso en medio del bosque, ¿cuantos años de miedo han impreso en mi ADN esta sensación de perdedor?

Corderito con piel de lobo, hace mucho tiempo que no engaño a nadie.

He hecho cosas de las que no me arrepiento, pero he hecho cosas que no admitiría en voz alta.
He retorcido la ética y la moral, hasta dejarlas sin oxígeno, he aprovechado la confusión y he matado algunos valores, he adelantado por la izquierda a pensamientos arcaicos.
He matado y volvería a hacerlo.

Pronoia.

Tumbados desnuditos me sonríe, me hace un gesto felino y sus ojos de pantera, me dicen que todo está bien. Una indescriptible sensación cálida me inunda y tengo miedo.

¿Y qué pasará si todo va bien? ¿Cómo sabré como he de actuar?
Si nunca antes me había sucedido algo así.

jueves, 6 de octubre de 2016

Día 21.

Como si se tratara de otra puta broma.
La vida es hermosa, sólo hace falta mirarla con los ojos adecuados.
Yo soy miope, pero entorno los ojos mucho.
Y me fijo fijamente en las cosas que pasan.

A veces los regalos llegan envenenados.
Y tomar decisiones, es doloroso y maravilloso.

Camino, lento, seguro, disfrutando el trayecto.
Sonrío y bailo entre los árboles.

Mañana puede salir el sol.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Día 20.

No quiero convertirme en un pijo que viaja y mira series.

La vida carece de sentido hasta que se la das. Mierda de frases, parece que Paulo Cohelo ha hecho mucho mal en esos diminutos cerebros. Incluso en el mío, sin haber leído ni uno de sus libros.

31 putos meses montado en una montaña rusa, que viaja ora rápido, ora lento.
Quiero detenerme en un punto, no eternamente, pero si el suficiente tiempo como para quitarme el polvo, recolocar mis molidos huesos y poder seguir hacia delante.

Quiero licuar la sangre que corre por mis venas.
Quiero acelerarla, meterle octanos.
Quiero pensar lento y actuar rápido.


Quiero poner a punto la maquinaria.

martes, 6 de septiembre de 2016

Día 19.

La noche ha vuelto, esa noche que me gusta a mi, silenciosa, profunda, eterna.

En silencio noto como duelen los ojos, los oídos, el pecho...

Sigo desmebrando neurona tras neurona, sin encontrar la esencia.

No ha llegado el alba y ya me quiero ir.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Día 18.

Sudo todo el alcohol que no puedo digerir.
Mis lágrimas no son saldadas, tienen octanos.

Me siento en un rincón oscuro a ordenar mis neuronas, recogiendo los pedacitos que algún día fui, y haciendo montañitas, clasificando los recuerdos de doloroso a más dolorosos.

Renacimiento, resuena en mi cabeza.

Una y otra vez.

martes, 23 de agosto de 2016

Día 17.

Opresión en el pecho.
No, ya no puedo culpar al calor, este suave verano en el infierno, no ha sido tan abrasador como mis pensamientos.
La cabeza tiene la culpa, tal vez no la mía, pero sé que no fue el corazón.

Me duele respirar, me duele sonreír, me duele sentir...

Miro con desgana las historias de los demás, para no voltearme hacia el otro lado del espejo.
Sonrío por dentro, tengo que filtrar tanta sangre...

Mañana, y casi te puedo asegurar, que haré lo mismo.

lunes, 22 de agosto de 2016

Día 16.

Esperando el final.

Esa desgana que provoca el exceso de calor, que pesa como una piedra sobre el pecho.

La cabeza pesada no sirve para pensar.
Horribles melodías suenan en la radio, como si fuera verano, final de verano.

Ya no salgo a la calle, no quiero saber que pasa bajo ese cruel cielo.
En mi universo, me sé torturar solito.

A veces tan fuerte, a veces tan niño.
Me siento en el borde de la cama, pensativo, confundido, incluso triste.

Mañana será otro día.

Mañana será ...

sábado, 20 de agosto de 2016

Día 15.

Hombre perfectamente funcional se vuelve loco por la pasión.

La moral obliga, miro para todos los lados, como si estuviera haciendo algo malo y yo tuviera cinco años.
Creo que nadie me ve, me sonrojo, sonrío, bailo, e incluso canturreo.

Autómata perfecto, integrado y educado.
Ahuyo por la noche a la luna llena.

Camino descalzo sobre al asfalto ardiendo y sonrío a los niños pequeños que me cruzo.

Recorro mi camino danzando, más que caminar.

Miro a los ojos y pienso, ¿que puedo hacer yo por tí?

Me gustaría besar en la boca a la vida.

Juaría, que incluso a veces lo hago.

viernes, 29 de julio de 2016

Día 14.

"Si te enamoras de un cuerpo tiene solución,
si te enamoras de una mente, estás perdido."

Hace dos meses y ocho días que no la veo, que no la toco, que no la huelo, que no la saboreo.
La pasión no disminuye, pensaba que así sería, pero no, para nada, ni mucho más lejos.

Algo me atrapó, algo me hizo click en esta enferma cabecita, algo sonrió dentro de mi.

Todas las dificultades, todas las pruebas, todos los monstruos me parecen nimios.
Recorrería yo desiertos de lava, descalzo, tras ella, tan solo para volver a verla sonreír.

Sonreír, que palabra tan bella, la cual volví a aprender que significaba entre sus brazos.
Sus palabras, tan solo pulsaciones de teclas en una pantalla, me daban tanto calor, que desafié al sol.

Dos mese y nueve días.
Y no puedo/quiero olvidarla.


jueves, 24 de marzo de 2016

Día 13.

Las relaciones tóxicas son un mal endémico, del cual hay que separarse.
El problema está, cuando es el señor del espejo el que no me deja vivir.

Corro y huyo todo lo deprisa que puedo.
Pero no hay manera.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Día 12.

Rodeado de mediocridad.
Tanteo el camino a oscuras, sólo alguna estrella a lo lejos ilumina mi ilusión.

Palabras que apenas se escuchan, por el viento, por el tiempo, por la distancia.

Camino como quien baila, luchando contra el frío y la soledad.

Mis pies quemados por el asfalto frío.
Todo huele gris, a sucio, a desolación.

Mi alma errante, buscando unos cálidos ojos donde refugiarse, donde una voz familiar me diga:

-"Tranquilo chico, no pasará nada que no puedas soportar, ven, entra, siéntate cómodo y cerca del calor, recupera un poco las fuerzas".

Estoy cansado, muy cansado, jodidamente cansado.

martes, 16 de febrero de 2016

Día 11.

Noto como las vigas de mi cerebro se retuercen, crujen, se oxidan.
Mis huesos van convirtiéndose en cristal, lentamente.
En el silencio de la noche oigo petrificarme, en cuerpo y alma.
Envejecer, astiarse, quebrarse, romper...

Mi mente se ralentiza, entra en un desagradable sopor que me hace vulnerable a los malos pensamientos.

Otra vez me siento vencido, y desde ese quietud inevitable.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Día 10.

El invierno que nunca llegó, se marcha levemente.
Apenas llovió para lavarnos las lágrimas.

Pero yo sigo caminando hacia la primavera eterna, despacio, descalzo, notando bajo mis pies, hasta la más insignificante piedrecita del suelo.

Camino lento, sin prisa, me detengo a ver las estrellas, en este cielo limpio, nuevo, sereno.

Un vacío profundo habita en mi, y yo camino lento y despacio.
Como el que no quiere llegar a su propia muerte.

lunes, 4 de enero de 2016

Día 9.

Las noches son largas y preciosas.
Los sonidos espantan a los demonios, a mi me relajan, el viento intenta derribar los enormes árboles, a mi ni me despeinan.
El tiempo se clava en el cielo, mis ojos miran hacia arriba, al infinito.

Cansado, dolorido, enfermo.

Busco una exhalación.
Busco un motivo.