viernes, 2 de septiembre de 2016

Día 18.

Sudo todo el alcohol que no puedo digerir.
Mis lágrimas no son saldadas, tienen octanos.

Me siento en un rincón oscuro a ordenar mis neuronas, recogiendo los pedacitos que algún día fui, y haciendo montañitas, clasificando los recuerdos de doloroso a más dolorosos.

Renacimiento, resuena en mi cabeza.

Una y otra vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario