Sudo todo el alcohol que no puedo digerir.
Mis lágrimas no son saldadas, tienen octanos.
Me siento en un rincón oscuro a ordenar mis neuronas, recogiendo los pedacitos que algún día fui, y haciendo montañitas, clasificando los recuerdos de doloroso a más dolorosos.
Renacimiento, resuena en mi cabeza.
Una y otra vez.
Mis lágrimas no son saldadas, tienen octanos.
Me siento en un rincón oscuro a ordenar mis neuronas, recogiendo los pedacitos que algún día fui, y haciendo montañitas, clasificando los recuerdos de doloroso a más dolorosos.
Renacimiento, resuena en mi cabeza.
Una y otra vez.
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