Odio estar vivo, me aburre, estoy cansado de siempre lo mismo, amanece, me levanto, a currar, comer, más currar, vuelta a casa, ver la tele, cenar y dormir, amanece, me levanto, a currar, comer...
Llega el fin de semana, otro más sin nada que hacer, centro comercial, un cine, unas cervezas, unos cubatas, más cubatas y a dormirla. Domingo resaca, comer mal y estar con gente que ni fu ni fa, beber algo para soportar la tarde y a dormir que ya es lunes.
A veces cambiamos el escenario y bebemos en otro lado, en un concierto, en el monte, en la playa o en casa de alguien.
Relaciones superfluas en las que hablamos de naderías, nos tocamos con el celofán puesto, y apenas nos miramos a los ojos.
jueves, 16 de diciembre de 2021
sábado, 16 de octubre de 2021
4 días con la medicación
La ira casi ha desaparecido, se va diluyendo en un fuerte y profundo odio, pero sin ira.
Las alucinaciones son cada vez menos frecuentes, pero más difíciles de diferenciar de la realidad.
Mis manos solamente tiemblan por las mañanas y las noches.
Mis ojos vidriosos ya no lloran todo el rato.
Cuatro días inyectando ese sucio líquido en mis venas para limpiar mi sangre.
A veces me pregunto si merece la pena.
martes, 12 de octubre de 2021
¿Y qué más da?
Da igual que las cosas no sean como esperábamos que fueran.
No importa una mierda que el mundo no sea como nos prometieron en unos estúpidos cuentos de hadas.
Que tus padres te pintaran la vida como una sucesión de fiestas y alegrías.
El valor es igual a cero que te hayas imaginado, hayas visualizado, hayas proyectado una vida idílica.
Todo esto es una mierda.
Al universo le importamos un mojón.
Ni que pongamos nuestras energía, nuestro esfuerzo, nuestra ilusión en sonreír, ser mejores personas, disfrutar de cada segundo, ver un mejor amanecer. Mierda!!!
Todos terminaremos en un hoyo, cremados, o devorados por los animales salvajes en el mejor de los casos.
Da igual, lo que añoremos, lo que amemos, lo que deseemos.
Todos terminaremos igual.
lunes, 11 de octubre de 2021
Todo lo malo.
Coger todo lo malo, todo lo doloroso, todo lo que me hace querer llorar y no puedo.
Cogerlo todo y escupirlo, gritarlo con fuerza, esparcirlo, ponerlo frente a mi
Para sanar, para liberarme, para soltar lastre.
Quiero correr por los caminos sin empedrar, quiero volar alto, casi quemar mis alas, quiero desgartar mis manos y mis ojos.
Necesito soltar este ancla que me hunde.
Quiero llorar con todas las canciones tristes.
Voy a volver a caminar por las madrugadas frías.
viernes, 1 de octubre de 2021
Añoro.
Añoro todo lo que no tuve
lo que tuve retuve
y eso no me lo quita nadie
Añoro solamente
lo que no vi ni en pintura
lo que no quise que ocurriera
lo que olvidé por desidia."
Días de Otoño, los días se acortan, el sol nos va diciendo adiós con esa lentitud hiriente.
Llega el momento de volver a nuestras cuevas, a dormitar con nuestras sombras, llega el momento de preguntarnos, de nuevo, hacia donde vamos, quienes somos, quienes queremos ser.
Yo, como un juguete roto, viejo y gastado.
Me acurruco en un rincón, me lamo mis heridas y vuelvo a guardar en la caja de zapatos, todo este amor que tengo por compartir.
viernes, 24 de septiembre de 2021
Personas Rotas - Kintsukuroi.
"Esa necesidad innata de querer arreglarlo todo, todo menos a mi."
Es una habitación amplia, tal vez un loft, por la ventana abierta entra una brisa refrescante y la luces de la ciudad.
Ella sigue tumbada a mi lado, la oigo respirar, es como una música relajante que emula los sonidos de la naturaleza, su belleza es salvaje, poco convencional, acaricio con las llemas de mis dedos su espalda, sus piernas, la cara interna de sus muslos, hasta que en sueños sonríe y se estremece. Llego a sus cicatrices y me deleito en ellas, son como costuras de oro, que realzan la belleza de su cuerpo.
Anoche, entre risas vacías y conversaciones triviales, notaba como su ropa ocultaba más que mostraba, sus ojos bellos y heridos querían esconder lo que sus poros necesitaban gritar.
Yo me fijé en ella desde el otro lado del bar, pero esperé, dándole vueltas a una piedra de hielo.
Cuando se cansó de despachar a todos esos bigardos de grandes fajos de billetes, potentes coches y casas lujosas que nunca pisará, custodiadas celosamente por sus mujeres; allí estaba yo, un hombre normal, con la mirada perdida en el infinito. Esperando.
Al final se sentó a mi lado y sensual me preguntó si le invitaba a una copa.
- No creo que te haga falta más alcohol por hoy -musité sin mirarla.
Me miró como fiera herida, quiso levantarse y marcharse, pero le atrajo mi arrojo.
Me llevó a su casa, y antes de que los cubitos de hielo tocaran el fondo del vaso, ya se habían desmoronado esas murallas infranqueables que tantos años le había costado construir.
Me besó como quien se entrega al abismo.
Y bailamos juntos en la pira de ese infierno llamado soledad.
Entre besos, arañazos, empujones y miradas que podrían detener el tiempo. Nos sentimos un poco menos solos, un poco menos perdidos, un poco menos muertos.
viernes, 10 de septiembre de 2021
Caer al vacío.
Esa extraña sensación de la caída eterna.
Dejarse mecer por el viento.
Las piernas colgando del precipicio.
A veces uno decide no tener todo atado y bien atado, no ser un ser cuadriculado, organizado, metódico, controlador de cada uno de los aspectos vitales. Si no, decide disfrutar del paisaje.
Me gusta que me cojan de la mano y me lleven de viaje, sin rumbo, sin destino, sin tiempo.
Camino solo.
Solo camino.
miércoles, 8 de septiembre de 2021
La Muerte es la última Sanación.
Noto como me voy volviendo loco.
Poco a poco.
Como el que nota que le crece el pelo o las uñas.
Como el que percibe el crecimiento de las plantas.
Como el que nota el paso del tiempo.
Tomo conciencia que mi raciocinio se va quebrantando, que los engranajes dejan de funcionar correctamente.
No hablo de la adaptación social a un mundo extremadamente enfermo.
Hablo que dejo de acatar mis propias normas lógicas.
Algo no funciona, apenas me reconozco en el espejo.
Me siento como un extraño bajo mi piel.
No sé si la locura es transitoria.
O cual es la pastilla que he de tomar para sanar.
Creo que al final, como siempre, me las tomaré todas.
Y que sea, lo que sea.
Que estará bien.
miércoles, 3 de marzo de 2021
Siempre he odiado la palabra "Adiós".
De muchacho solía no despedirme al irme de una fiesta.
Odiaba el incómodo momento de la despedida.
¿Quien sabe si nos volveríamos a ver?
Cuando cierro los ojos y me entrego a Morfeo, no sé si soy yo quien volverá a despertar.
Siempre he odiado la palabra adiós, las despedidas, esos abrazos que duelen en vez de sanar.
No quiero volver a despedirme de nadie.
Ni de los muertos, ni de los vivos, ni de los olvidados, ni de los queridos.
Si te marchas...
Si te marchas no mires atrás, nunca.
Hay caminos que no se pueden volver a recorrer, no hay atajaos, ni ascensores, ni trampillas ni armarios que nos conduzcan mágicamente a otra dimensión multicolor. Si quieres volver, tendrás que crear nuevas sendas que te traigan aquí, pero recuerda, que yo ya no estaré.
Mis pies avanzan lentos pero firmes, haciendo girar este terruño inhóspito, acercando los labios de la parca, haciendo corto el trayecto final.
Si te vas, prométeme que nunca más te acordarás de mi, borrarás mis señas y no le preguntarás a la luna sobre mi paradero.
Si te marchas, levanta la cabeza y olvídame, pues yo apenas ya recuerdo mi nombre.
Debe de haber algún planeta con helados.
Sonidos de sirenas aún resuenan en mi cabeza.
Un sabor metálico en la punta de la lengua. Psicodelia o tal vez esquizofrenia. ¿Quién sabe?
Transmisión espacial en cada momento, lanzamos miles de bits de datos al exterior, como si eso sirviera de algo, compartir cada segundo de nuestras insignificantes vidas tiene un propósito encomiable, sentirnos algo menos solos en este inhóspito universo.
Comunicarnos, transmitir información, ADN, conocimientos, nostalgia, sueños, mitología, creaciones y ensoñaciones... todos es lo mismo.
He mirado una puesta de sol junto a otro individuo y no me he sentido nunca solo.
He bailado rodeado de miles de personas, en una burbuja de conciencia solar.
Ya no busco, ya no espero, ya no deseo, ya no necesito.
Ahora simplemente soy.
Y así, espero a la muerte.
martes, 16 de febrero de 2021
Cada mañana.
He incorporado un nuevo ritual matutino, de manera involuntaria, eso si.
Me despierto a las 4 am. y me quedo un rato pensando, en nada en particular, a veces oigo ronronear a mis gatos, otras veces me pongo sonidos relajantes, incluso hay días que me centro en el vaivén de mi respiración.
Hay veces que me vuelvo a entregar de manera dulce a Morfeo, otras...
A veces no puedo evitar pensar, tampoco opongo mucha resistencia.
En donde estoy, hacia donde voy, qué es lo que hago y lo que no, y sobre todo, porqué.
Sin juzgarme, solo buscando una explicación.
Cada vez estoy menos pendiente de las redes sociales y más de las personas, y eso me gusta.
Me guardo un rato para encerrarme en mi cueva para estar a solas.
A veces llamo a mis seres queridos, otras se me olvida.
Dibujo letras en el vaho de los cristales y a veces declamo en voz alta para que nadie me escuche.
No aspiro a trascender más allá de ser humus de gusano.
Ni siquiera eso. Ceniza que se lleve el viento.
Cada mañana me despierto y estoy un rato conmigo.
A veces me caigo bien, otras...
jueves, 28 de enero de 2021
La pandémica me salvó.
Estar harto, cansado, agotado, hastiado...
Todo por no saber estar solos, en silencio, con unx mismx. (permitirme usar la x en vez de poner /o /a.)
Miedo al silencio que escribía Eric Fromm.
Alguien me enseñó que estar encerradx en una celda diez días aclara las ideas y que eso no siempre es malo.
Así que me echo a la calle antes de que amanezca para ver amanecer.




