miércoles, 3 de marzo de 2021

Debe de haber algún planeta con helados.







Cruzando el alma de la medianoche, insomne, bebiendo café y te fermentado.
Sonidos de sirenas aún resuenan en mi cabeza.
Un sabor metálico en la punta de la lengua. Psicodelia o tal vez esquizofrenia. ¿Quién sabe? 

Transmisión espacial en cada momento, lanzamos miles de bits de datos al exterior, como si eso sirviera de algo, compartir cada segundo de nuestras insignificantes vidas tiene un propósito encomiable, sentirnos algo menos solos en este inhóspito universo.


Comunicarnos, transmitir información, ADN, conocimientos, nostalgia, sueños, mitología, creaciones y ensoñaciones... todos es lo mismo.

He mirado una puesta de sol junto a otro individuo y no me he sentido nunca solo.
He bailado rodeado de miles de personas, en una burbuja de conciencia solar.

Ya no busco, ya no espero, ya no deseo, ya no necesito.

Ahora simplemente soy.

Y así, espero a la muerte.




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