jueves, 23 de abril de 2026

Tenso como la piel del tambór.

Demasiadas noches en un hospital como para no defender con uñas y dientes la sanidad pública.
Demasiadas horas frente al ordenador intentando solucionar problemas ajenos, como para no defender los servicios públicos.
Gente a mi lado, que aún respira.
No veo diferencias en los tonos de piel.
Y entreviendo levemente como funciona este tinglado.

Sabiendo que tan culpables son los que nos despojan como los que callan, se encojen de hombros y se dicen "total, si no se puede hacer nada."

He visto tantas veces alinearse el oprimido junto al opresor.
Que apenas me sorprende nada.

Mientras me quede voz, me queden manos, me quede presencia.
Sé donde estoy y hacia donde voy.



Luther King dijo: “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el estremecedor silencio de los buenos”.

lunes, 20 de abril de 2026

Encerrado en una canción de Los Suaves.

 Me despierto antes de que suene el despertador. (da igual ala hora que lo programe).

Lleno el petate con algunos alimentos, lo necesario para sobrevivir, nada de lujos, todo milimétricamente calculado.

Me visto despacio, con cariño, sin prisa.
No ocupo mucho tiempo en el excusado.
Grapa de aguan en la cara, chequeo rápido, dientes y a la calle.

Aún de noche, ni un coche, ni un ruido, alguna farola que tintinee a mi paso.

Y creo que por fin puedo decir que lo logré, ya no tengo miedo, ya no siento pena, ya no hay ápice de ilusión en un nuevo amanecer... En eso me he convertido. En otro ser productivo y consumidor. Indolente, ciego, sordo y mudo.

Ocho horas frente a una pantalla que me anula, que me aplasta, que me oprime.
Comer en silencio. Limpiar en silencio. Acostarme en silencio.
Incluso ya no sé si me duele.