domingo, 21 de diciembre de 2025

562 pasos.

Es miércoles, son las 21:37 horas, caminos mis 562 pasos habituales, que separan mi cueva de mi lugar de trabajo, algunos dicen que soy un privilegiado, nadie piensa que tardé 10 años en conseguir acercar mi lugar de hábitat a mi lugar de sustento. es miércoles, me quedan por delante algo más de 9 horas de trabajo. Es miércoles, última noche de este año, pero no me preocupa, mañana habrá otra.
Es miércoles y mis ganas de mantenerme insomne son prácticamente iguales a cero.

562 pasos, llevo años contando los pasos, he depurado tanto la técnica, que creo que soy capaz de pisar exactamente los mismos lugares, incluso con los ojos cerrados.
Sé donde están las irregularidades del suelo, las baldosas esportilladas, los socavones en el asfalto, incluso noto la pintara del único paso de cebra que hay en el camino.

Cuando cuento los pasos, esos 562 pasos, cuando me fuerzo a que sean 562 y no 563, ni 561, lo que pretendo es no pensar, como cada día, como cada momento, intento engañar a mi mente, que no debo pensar, una serie estúpida, un reel vacío, otro vaso de vodka a palo seco... cualquier cosa que mantenga a mi mente alejada de mis pensamientos.

¿Quién soy?
¿A donde voy?
¿Soy feliz?
¿Hago lo que realmente quiero hacer?
¿Si me quito de en medio, alguien lo notará?
¿Disfruto con lo que hago?
¿Sabría diferenciar la felicidad del entretenimiento?
¿Cómo sé que al final no me he convertido en un autómata productivo?

Camino 562 pasos, ni uno más, ni uno menos.
Enciendo el ordenador que me mantendrá ocupado toda la noche, hasta que casi amanezca, después me iré a casa, a fingir que duermo, al igual que toso los días, finjo que estoy vivo.




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