jueves, 15 de mayo de 2025

Antes de abrir los ojos.

A veces segundos, a veces minutos, a veces eternidades.
Ese tiempo que existe entre el levantarse de la cama y despertarse, donde te sitúas, te ubicas, recuerdas donde estás y por qué.
Cuando no tienes el piloto automático puesto y te preguntas sobre las únicas grandes cuestiones universales: ¿merece la pena levantarse? ¿hoy será mejor o peor que ayer? ¿y si me doy media vuelta y sigo durmiendo?
Cansado tras tres siglos durmiendo, cinco minutos más, mamá.
Estiro mi cuerpo, como un felino que nada tiene que hacer, así me siento a veces, como alguien que ya no tiene nada más que hacer.
Unos minutos antes de levantarme de mi futón.
Antes de abrir los ojos y ver si sigue siendo de noche o ya es de día.
Si merece la pena la energía.
Antes de saber si estoy vivo o sólo existo.

Ese momento antes de abrir los ojos.

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