domingo, 13 de diciembre de 2020

Inútiles funcionales.

 Ya no se busca la realización de una persona completa, de un ser (ya no se puede decir "hombre", como genérico). Ahora queremos personas con taras, manipulabres, controlables, sumisos, que obedezcan y no cuestionen.


Inútiles funcionales.

Yo camino con el viento en contra, saltándose las lágrimas con este frío aire.
No me importa, no quiero convertirme en un ser aletargado e indolente, pero... es más práctico.

No aspiro a trascender, es más, espero ser pronto olvidado cuando deje de estar.
No quiero cambiar el mundo, espero no tener nunca el botón a mi alcance, quien saber que pudiera hacer.
Solo quiero que la tierra me sea leve, pero no después, como se dice, si no antes.

No me considero ni más listo ni más tonto que nadie, tengo ojos en la cara y aún se juntar algunas palabras con algo de sentido, al menos para mí. Así que sigo mi camino, sonriendo, brindando con ojos pícaros, con mis semejantes -que no son tantos como me gustaría- y sigo avanzando, si no en el espacio, al menos, en el tiempo.

Sin buscarla, pero sin esquivarla, a la parca, claro está. Hace ya muchos años que me siento en el descuento de este partido, que nunca he pretendido ganar.

Soy de los que le gusta echar una cerveza en el "tercer tiempo," y lo demás... ya veremos a ver que pasa.
O no. 

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