miércoles, 17 de febrero de 2016

Día 12.

Rodeado de mediocridad.
Tanteo el camino a oscuras, sólo alguna estrella a lo lejos ilumina mi ilusión.

Palabras que apenas se escuchan, por el viento, por el tiempo, por la distancia.

Camino como quien baila, luchando contra el frío y la soledad.

Mis pies quemados por el asfalto frío.
Todo huele gris, a sucio, a desolación.

Mi alma errante, buscando unos cálidos ojos donde refugiarse, donde una voz familiar me diga:

-"Tranquilo chico, no pasará nada que no puedas soportar, ven, entra, siéntate cómodo y cerca del calor, recupera un poco las fuerzas".

Estoy cansado, muy cansado, jodidamente cansado.

martes, 16 de febrero de 2016

Día 11.

Noto como las vigas de mi cerebro se retuercen, crujen, se oxidan.
Mis huesos van convirtiéndose en cristal, lentamente.
En el silencio de la noche oigo petrificarme, en cuerpo y alma.
Envejecer, astiarse, quebrarse, romper...

Mi mente se ralentiza, entra en un desagradable sopor que me hace vulnerable a los malos pensamientos.

Otra vez me siento vencido, y desde ese quietud inevitable.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Día 10.

El invierno que nunca llegó, se marcha levemente.
Apenas llovió para lavarnos las lágrimas.

Pero yo sigo caminando hacia la primavera eterna, despacio, descalzo, notando bajo mis pies, hasta la más insignificante piedrecita del suelo.

Camino lento, sin prisa, me detengo a ver las estrellas, en este cielo limpio, nuevo, sereno.

Un vacío profundo habita en mi, y yo camino lento y despacio.
Como el que no quiere llegar a su propia muerte.