Sentado, esforzando esfínteres, uno piensa mejor.
Uno se da cuenta de la simpleza de las cosas.
Apuntar en un papel lo que se quiere y acto seguido encaminar todos los esfuerzos en conseguirlo.
Es tan sencillo que casi asusta.
Todo lo demás, son excusas.
Cansancio, desconocimiento, incapacidad...
Memeces.
Marcar un objetivo en el punto de mira, y disparar.
Es tan sencillo, que a veces asusta.
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