Cuando nos dejamos aconsejar por alguien de sesera limitada, y erramos, ¿de quien es la culpa? ¿de quien nos intenta ayudar con buena voluntad o de nosotros que nos fiamos de cualquiera?
En un mundo en el que cualquiera con un pito puede ser guardia de tráfico, hay que saber a quien se le agarra la mano a la hora de cruzar la calle, no vaya a ser que esta persona lleve un bastón en la mano.
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