Llevo un tiempo, tal vez demasiado, ajustando unos grados el timón de mi rumbo.la otra opción, si no, seguir corriendo con los ojos cerrados, derecho al abismo.
¿Qué más da?
Voy al oculista, veo mal, veo mal el futuro, pero me dice que no es miopía, si no nihilismo, pesimismo, madurez... o alguna de esas enfermedades crónicas. Los colores brillantes han tornado a mate, a apagados, como si tuvieran una fina capa de lodo y barro por encima. Pero por más que friego, no recobran su color.
He probado todo tipo de medicamentos, en grandes dosis, incluso en dosis chiquititas. Pero esta ataraxia no es lo mío, necesito algo de emoción, que no parezca que todos los días sean iguales, grises como un ladrillo de plomo bajo el paladar.
Subo el volumen del transistor, pero una de las membranas se ha rajado.
Pie a tabla, huyendo de mi mala bilis.
martes, 19 de julio de 2022
Bilis Negra.
martes, 5 de julio de 2022
A la deriva.
Un año ya a la deriva, con todas las risas, con todos los abrazos, con todos los proyectos, con todos los buenos momentos...
Un año ya que comencé a rodar colina abajo, cierto que en ciertos momentos me paraba a disfrutar del trayecto con una helada sonrisa y una cerveza en la mano. Y aún hoy me siento en el quicio de mi furgoneta, cerveza en mano, me pregunto donde estaré mañana, si más arriba, si más abajo, si en el mismo lugar.
Tengo una furgoneta sucia y vieja, unos zapatos raídos y unas camisetas llenas de agujeros. Voy despacio hacia donde voy, no persigo al tiempo, ni nadie viene a por mi.
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