martes, 3 de marzo de 2026

Caminos que no llevan a ninguna parte.

 No hablo de cuando salgo a pasear, a estirar las piernas, a que me de el sol, recordar que no soy un homo sófalis, si no un homo erectus, de cuando salgo y vuelvo por el mismo camino, desgastando el pavimento, tanto como mis rodillas y mis suelas.

Hablo de toas esas veces que te vuelves a dormir, sin haber aprendido nada, de esos días, semanas que vas en piloto automático, funcional, obediente, productivo, muerto por dentro.

Paseo por caminos inertes, por suelos estériles, recorro como Sísifo el camino de ida y vuelta a tantos lugares, que no recuerdo haber tenido ojos nuevos en mucho tiempo.

Mis manos están cansadas de no apretar.
De no acariciar, de no deletrear.

Mi cuello curvo, hace tiempo que no se estira a ver el sol.

Mañana es martes de nuevo, como ayer, como hoy.