He incorporado un nuevo ritual matutino, de manera involuntaria, eso si.
Me despierto a las 4 am. y me quedo un rato pensando, en nada en particular, a veces oigo ronronear a mis gatos, otras veces me pongo sonidos relajantes, incluso hay días que me centro en el vaivén de mi respiración.
Hay veces que me vuelvo a entregar de manera dulce a Morfeo, otras...
A veces no puedo evitar pensar, tampoco opongo mucha resistencia.
En donde estoy, hacia donde voy, qué es lo que hago y lo que no, y sobre todo, porqué.
Sin juzgarme, solo buscando una explicación.
Cada vez estoy menos pendiente de las redes sociales y más de las personas, y eso me gusta.
Me guardo un rato para encerrarme en mi cueva para estar a solas.
A veces llamo a mis seres queridos, otras se me olvida.
Dibujo letras en el vaho de los cristales y a veces declamo en voz alta para que nadie me escuche.
No aspiro a trascender más allá de ser humus de gusano.
Ni siquiera eso. Ceniza que se lleve el viento.
Cada mañana me despierto y estoy un rato conmigo.
A veces me caigo bien, otras...