Las tres de la mañana, mis ojos se abren, por instinto miro la hora, me quedan unas cuantas horas para tener que levantar ¿entonces por que no me duermo?
Me levanto, con mi mantita, me recuesto en infinito sofá, a oscuras, mis ojos se niegan a cerrarse.
Ni inquieto, ni nervioso, sin preocupaciones, simplemente no quiero dormir.
Enciendo la tele, no dan nada que me haga dormir.
Leo, pero eso me despierta más.
Pongo las pilas a cargar, es hora de ponerse en marcha, apenas las cinco de la madrugada.